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Actividades 2 min de lectura

Jornadas de convivencia escolar: para qué sirven y cómo montar una

Cuándo tiene sentido una jornada de convivencia, qué actividades cohesionan de verdad un grupo y cómo aprovechar el paso de Primaria a Secundaria.

Grupo de escolares en un circuito de juegos por equipos en una pista al aire libre

Una jornada de convivencia no es una excursión con otro nombre. Tiene un objetivo concreto —que el grupo funcione mejor— y eso condiciona qué actividades se eligen y cuándo se hace.

Cuándo tiene sentido

Hay tres momentos en los que se nota de verdad:

Principio de curso, con grupos nuevos. Cuando se han mezclado clases o llega gente de fuera. Cuanto antes en el calendario, más rentable: lo que se arregla en octubre no hay que arreglarlo en marzo.

Después de un conflicto. No al día siguiente, pero sí en las semanas posteriores. Aquí el objetivo no es divertirse, es que se vean trabajando juntos.

Final de sexto, antes del instituto. El grupo se va a romper y lo saben. Una jornada que cierre bien la etapa vale más de lo que parece.

Qué actividades cohesionan y cuáles no

No todo lo que se hace en grupo cohesiona. La diferencia está en si la actividad exige depender del otro o simplemente los pone en el mismo espacio.

Funciona:

  • Los juegos cooperativos, donde el objetivo no es ganar sino que el equipo entero llegue al final. Los montamos dentro de las actividades deportivas.
  • Los juegos tradicionales por equipos —el canut, la petanca, la rayuela—, que ponen a todo el mundo en la misma casilla de salida porque casi nadie los ha jugado antes. Están dentro de las actividades deportivas, para 2.º y 3.er Ciclo.
  • Tenemos una actividad en Infantil y primer ciclo de dripping, a la que llamamos «arte», dentro de las actividades artísticas, que puede funcionar muy bien para que hagan entre todos un mural. Esa tela os la lleváis para el cole, y puede ser un gran recuerdo cortarla el último día de clase en trozos para que cada uno se lleve un pedazo de lo que fue el curso.

No funciona tanto:

  • Los deportes de equipo clásicos, que refuerzan las jerarquías que ya existen: los que juegan bien juegan y el resto mira.

Cómo montar la jornada

Un esquema que funciona:

  1. Arrancar con algo físico que rompa el hielo y gaste energía. Sin esto, lo siguiente no cuaja.
  2. Almorzar juntos, y aquí sí conviene sentarlos mezclados a propósito.
  3. La actividad de fondo, la que de verdad exige cooperar. Mini Olimpiada por equipos o mural colectivo.
  4. Cerrar en círculo, cinco minutos, con una pregunta sencilla. No hace falta más.

La combinación de tres actividades encaja bastante bien con este esquema.

Un aviso honesto

Una jornada de convivencia no arregla un grupo roto. Lo que hace es dar material al equipo docente: verlos funcionar fuera del aula enseña cosas que en clase no se ven. Lo que se haga después con esa información es lo que cambia algo.

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