Qué llevar a una excursión de fin de curso: lista para familias y profes
Lista práctica por bloques: ropa y bañador, protección solar, comida si no está incluida, documentación y qué es mejor no llevar a la excursión.
La lista de qué llevar es de las preguntas que más repiten las familias los días antes de la excursión, y también la que menos suele estar por escrito en la autorización. Aquí va una lista clara, por bloques, para pegar en el grupo de clase o mandar a casa.
Ropa y bañador
- Ropa cómoda que se pueda manchar o mojar, evitando prendas nuevas o «de estreno».
- Bañador puesto de casa o fácil de poner, y una muda completa de recambio.
- Calzado cerrado para las actividades en pista, más chanclas o calzado de agua para la piscina.
- Una toalla y, si hace fresco por la mañana, una prenda de abrigo ligera para el trayecto de ida.
- Gorra o sombrero: en jornadas de mayo y junio el sol aprieta desde primera hora.
Protección solar y agua
La crema solar debería aplicarse en casa antes de salir, y llevar un bote propio para reaplicar a media mañana si la actividad lo permite. Una botella de agua reutilizable con el nombre puesto evita tanto el gasto de plástico como las confusiones entre niños del mismo grupo.
Comida, si no está incluida
En las jornadas de media jornada la comida suele quedar fuera del programa, así que hay que concretar con la familia si el niño come al volver al colegio o en casa. En el día completo la comida va incluida y no hace falta preparar nada, salvo que haya una alergia o intolerancia que el centro tenga que comunicar con antelación.
Si el centro decide llevar un tentempié a media mañana porque el horario es largo, mejor que sea algo sencillo y fácil de comer con las manos: fruta, un bocadillo pequeño o barritas de cereales. Conviene evitar frutos secos enteros con los más pequeños y dejar claro en la autorización si el grupo tiene algún alumno con alergia alimentaria, para que nadie comparta comida sin saberlo.
Qué llevar según la edad
La lista general vale para todos, pero hay matices por etapa que conviene tener en cuenta:
- Infantil: una muda completa extra (no solo ropa interior), toallitas húmedas y, si el niño todavía usa pañal o tiene algún control de esfínteres reciente, avisar al monitor responsable del grupo desde el primer momento.
- 1.º y 2.º de Primaria: suelen apañárselas solos con la ropa y el bañador, pero conviene marcar con el nombre todo lo que se pueda perder: gorra, toalla, botella de agua.
- 3.º a 6.º de Primaria: aquí el riesgo cambia a los dispositivos electrónicos y el dinero suelto, que es mejor dejar en casa directamente en lugar de confiar en que no salgan de la mochila.
Documentación y salud
- Autorización firmada, con los datos de contacto de emergencia actualizados —ver qué debe incluir la autorización de la excursión.
- Medicación necesaria, con su pauta por escrito y entregada al tutor o tutora, nunca suelta en la mochila del niño.
- Alergias o intolerancias comunicadas con antelación suficiente, sobre todo si hay comida incluida en la jornada.
Qué no llevar
- Dinero suelto, salvo que el centro lo pida expresamente para algo concreto.
- Móviles, tablets o dispositivos electrónicos de valor.
- Joyas, relojes u objetos que se puedan perder o romper con el juego y el agua.
- Snacks o chucherías fuera de lo acordado con el centro, especialmente si hay alumnos con alergias en el grupo.
Como norma general, cuanto menos valioso o delicado sea lo que lleva el niño en la mochila, más tranquilo puede estar todo el mundo durante el día: monitores, profesorado y la propia familia. Lo que de verdad hace falta cabe en una mochila pequeña.
Si tenéis dudas de última hora sobre algo que no aparece en esta lista —un dispositivo médico, un calzado especial, una intolerancia recién diagnosticada—, lo mejor es preguntar directamente a la empresa organizadora antes del día de la excursión, no confiar en que se resuelva sobre la marcha. Un correo o un mensaje bastan para que el equipo de monitores lo tenga en cuenta desde el primer momento.
Una mochila bien preparada evita la mitad de los sustos del día: crema que falta, muda que no llega o medicación que se queda en casa. Repartir esta lista con antelación —y no la noche antes— es lo que marca la diferencia. Y si la jornada incluye agua, conviene revisar también qué juegos de agua son seguros según la edad.